miércoles, 30 de mayo de 2012

Mi barrio me ha parido (parte 1)

La tosquedad de mis palabros 
a unos da gusto, y a otros reparo
pero nunca cambiaré
por un buen vocabulario 
porque me he criado en un barrio
de navaja, y presidiario
donde si no te haces valer
te tendrán acojonado.

En mi barrio hay gente común
curran en el paro, cristaleros, o sean del atún. 
Diferencias por doquier, pero aquí, TU
Dios no se paró a beber, 
por eso de curas carecemos
solo a repartidores de la Mahou 
que a esos, sí los queremos

jueves, 17 de mayo de 2012

El complot de la pólvora


La mayoría de nosotros habremos visto V de Vendetta, excelente película, mejores productores y buenos actores, además con una trama que te engancha desde el principio hasta el final...tanto como para dar nombre a este frikiblog. Pero al principio se rememora un hecho, que sin duda es, ha, y será importante en la historia de Inglaterra. El complot de la Pólvora contra Jacobo II

GUY FAWKES (1570 – 1603)

Nació en 1570 en York, donde gran parte de los conspiradores nacieron allí. Hijo de católicos le fue dado el bautismo como buen católico. Sus padres Edward Fawkes y Edith Blake tuvieron varios hijos de los que se murieron una gran parte debido a las condiciones insalubres de la época, el poco conocimiento científico, etc… de estos hermanos se conoce el nombre de una hermana, Elisabeth, del resto de los hermanos se desconoce el nombre. Fue a la escuela de York (fundada por los reyes Católicos) donde conoció a los hermanos Wright, de los que ya hablaremos más adelante porque participaron en el complot, el hecho que fuese a la escuela denota que su familia tenía cierto prestigio, porque de todos es sabido que a las escuelas solo iban los nobles y algún burgués con fortuna lo que me hace pensar que Guy Fawkes venía de una familia bien asentada. En los libros se especula si el padre tenía un cargo importante en York y que la madre venía de un linaje de comerciantes.

El padre de Fawkes descendía de los Farnley y no sabemos si trabajaba como notario o procurador de las cortes eclesiásticas, luego fue abogado del Tribunal eclesiástico del Arzobispado de York y estuvo enrolado en el ejército español, lo que heredaría su hijo. La madre de Fawkes, Edith Blake, era descendiente de mercaderes. Edward Fawkes murió en 1579, y su mujer se casó por segunda vez con un católico de Scotton.  Es más que probable que Guy Fawkes fuese influido por su padrastro para adoptar sus ideas católicas.
Durante su juventud vio la represión que llevaba a cabo Isabel contra los católicos lo que incentivo más su ira contra los protestantes y que haría que años más tarde participase en el complot contra el rey e intentase atentar contra él. Además por esos años Margaret Clitherow por cobijar en su casa a una serie de católicos fue asesinada bajo el reinado de Isabel.

 Años más tarde las fuentes dejan vislumbrar que probablemente Fawkes se casase con María Pulleyn, hija del tutor de Fawkes durante su niñez en el colegio. También tuvieron un hijo Thomas Fawkes. Se enroló en el ejército español y se especializó en artillería por lo que cuando llegó la hora del complot fue él el elegido para hacer volar las bombas que iban a  estallar la noche del 5 de noviembre. Fawkes tenía dos grandes motivos para meterse en el ejército de tercios españoles; el primero que era católico y mercenario por lo tanto encajaba perfectamente en el puzle de los tercios hispánicos y el segundo motivo, que es un poco más subjetivo, es que si supuestamente tenía un hijo tenía que darle de comer y no heredó ningún cargo de su padre

LA CONSPIRACION

La conspiración de la noche del 5 de noviembre no fue otra cosa que la culminación de tantas y tantas conspiraciones frustradas como la de 1603, aunque esta no fue menos…
La historia nos cuenta que un grupo de católicos hartos de las explotaciones de los reyes protestantes contra ellos quiso hacer volar el Parlamento inglés el día de la apertura del Estado a cuya ceremonia acudirían el rey, su familia, la nobleza inglesa (clero, parlamentaristas). Todas las susodichas instituciones tenían en común que eran protestantes y no había mejor día que este para acabar con todos de una estocada.
La finalidad del complot era, aparte de matar a las eminencias protestantes, poner en el trono inglés a un rey católico obediente al Papa.
El complot pretendía ser la chispa que iniciase una revuelta generalizada de todos los católicos, pero circunstancias de la historia el complot fue descubierto y nada llegó a pasar. La conjura se descubrió y el gobierno uso este hecho para endurecer las medidas contra los católicos y tratar de vincular el atentado con los jesuitas y Roma. Los jesuitas no participaron activamente pero si pasivamente al igual que el Papado, no intervino pero dio su visto bueno llevar a cabo el complot.
El complot o conspiración en las fuentes nos lo mencionan de varias maneras: El complot del 5 de noviembre, La noche de Guy Fawkes, El complot de la pólvora…
En el complot no solo participaron los trece conspiradores ingleses católicos, sino también tres jesuitas, en parte también participó el Papado y España, bajo el condestable de Castilla Juan de Velasco que estaba allí en Inglaterra firmando el tratado de Londres de 1604. Con Juan de Velasco se entrevisto Fawkes enviado por Catesby.
El complot fue detenido por la guardia de palacio dirigida por el Conde de Salisbury, apresaron a Guy Fawkes, le encerraron y le torturaron para que dijese los nombres de los otros conspiradores. Fawkes dijo los nombres y al cabo del mes absolutamente todos fueron detenidos y ejecutados por traidores a la corona.
Para el complot los conspiradores alquilaron un sótano bajo el palacio de Westminster, ya que en dicho lugar había casas, y colocaron unos 30 barriles de pólvora que Guy Fawkes iba a hacer estallar el día de la apertura del estado. Fawkes fue el elegido ya que fue un soldado de fortuna, que desde hace algunos años se dedicaba al servicio de los españoles. La conspiración estaba programada para unos días antes pero no se pudo llevar a cabo porque Fawkes tuvo unos problemas de salud. Entonces se traslado el día del atentado para el día 5 de noviembre.
Un día antes, el 4 de noviembre, Salisbury dio orden al jefe de seguridad para que registrase el edificio del Parlamento. Allí encontraron a Guy Fawkes ultimando los preparativos para hacer explotar los barriles. El conde de Salisbury recibió una carta donde se le informaba del plan, la carta se ha especulado que pudo ser escrita por Cecil, un infiltrado.
Los conspiradores tras el intento fueron detenidos y torturados, como ya veremos en la repercusiónLos conspiradores venían de diferentes clases sociales y tenían diversos oficios. Ahora hablaremos un poco de cada uno para conocerles más a fondo. Varios de ellos no tomaron parte activa pero proporcionaron el dinero necesario para llevar a cabo el trabajo, también ayudaron  alentando a los conspiradores. Estos tres fueron Garnet, Gerrard y Tesmond los tres jesuitas.

LOS DEMÁS CONSPIRADORES

Robert Catesby:
 Era natural de Leicestershire, fue un hombre de familia acomodada que tenían propiedades su elocuencia indujo a varios de los conspiradores para cumplir su cometido, que de otro modo, con toda probabilidad, no habrían estado implicados en la traición. Era descendiente de un famoso ministro de Ricardo III.
Es evidente que él era un hombre de capacidad persuasoria considerable y era un fanático de los principios de la Iglesia de Roma, era el instrumento adecuado para la ejecución de cualquier propósito. Catesby fue el artífice de la conspiración y en torno a él giran varias preguntas como por ejemplo si actuó por los propios sentimientos de afectividad hacia el papado, o por venganza contra la represión anticatólica del reinado, si fue influenciado por los tres jesuitas.

       Percy Thomas:
Este señor fue muy cercano al conde de Northumberland, por el cual fue elevado al puesto de capitán de los caballeros. Parece haber sido un hombre de gran violencia y de mal genio, y su conducta demuestra lo que ha sido un fanático acérrimo de papado. Catesby en algunas ocasiones, consideró necesario que Percy Thomas debía contener la violencia, no fuese que su indiscreción empañase todo el proyecto.
En una ocasión, se ofreció a ir corriendo delante de toda la cámara y matar al rey. Fue asesinado junto con Catesby en Holbeach poco después del descubrimiento de la conspiración.

Thomas Winter:
Parece que Thomas Winter había propuesto una salida de Inglaterra, cuando Catesby, que había ideado el complot, le pidió ir al continente, donde se había retirado, y hasta que tuviese que volver a Inglaterra.
El plan fue propuesto a Thomas, que mostraba una indisposición para no entrar en la conspiración pero más tarde por el contrario cumplió con la mayor prontitud todos los planes de Catesby. Poco después de encontrarse con él volvió al continente para revelar la trama a los católicos de Roma, con el fin de determinar sus opiniones sobre el tema. En muchos aspectos, parece haber sido un hombre amable, con principios férreos inculcados por la Iglesia de Roma.
Se dice que días antes del descubrimiento de la conspiración tuvo una visión donde vio las torres, donde llevarían más tarde a los conspiradores, dentro de ellas la cara de trece persona desconocidas.
Cuando fue llevado a Staffordshire recordó su sueño, y le pareció que había un parecido entre los rostros de las personas que había visto en su sueño, y los de sus compañeros. El recuerdo de los sueños parece haber hecho una fuerte impresión en él en el período en que fue puesto bajo custodia.

Robert Winter:
 Este caballero era el hermano del anterior por ende se vio envuelta en la conspiración. Robert Winter fue añadido al grupo de conspiradores un poco después de que la conjura había comenzado.
Thomas el día del “juicio” solicitó a la corte que, como el complot había sido la causa de que su hermano quedara arruinado y “loco”, su muerte podría ser considerada como una expiación suficiente para ambos. Robert fue tomado preso en Staffordshire, donde se retiró tras el descubrimiento de la trama. Durante algún tiempo, estaba escondido en una casa, cuyo ocupante era un católico romano. La circunstancia que condujo a su descubrimiento fue un tanto singular. El cocinero se sorprendió por el número de platos, que a diario llevaba a la sala donde comía su amo, por lo tanto, para satisfacer su curiosidad, se asomó por el ojo de la cerradura, cuando vio a una persona sentada con su amo se asustó y decidió decírselo a uno de sus parientes el cual avisó a las autoridades y atraparon a Robert Winter.

John Wright:
Se involucró desde el principio en la conspiración junto con Catesby. De hecho se acordó entre estos dos individuos, que todo el que participase debía hacer un juramento de fidelidad a la causa y no desertar. John Wright fue muerto en la lucha contra el sheriff, en Staffordshire, donde la mayoría de los conspiradores fueron apresados tras el descubrimiento de la traición al rey.

Christopher Wright:
Era el hermano del anterior por el que fue inducido a entrar en la conspiración. Parece, sin embargo, que entraron en la empresa con tanto celo como cualquiera de los demás. Él fue el primero en descubrir que Fawkes había sido apresado, en la mañana del 5 de noviembre. Christopher dio un consejo y éste fue, que cada conspirador debía refugiarse por su propia cuenta y en direcciones diferentes de sus compañeros. Si este consejo hubiera sido llevado a cabo, varios de ellos probablemente habrían logrado escapar hacia el continente.
Los conspiradores, sin embargo, adoptaron otra opción que llevó a su derrota y arresto y posterior muerte en Staffordshire, donde también fue asesinado Christopher.

Thomas Bates:
Bates era un siervo, y el único de los conspiradores que no tenía el rango de caballero. La traición sirvió de conexión entre Bates, un siervo de Catesby, el líder de la traición. Catesby observó que su criado se daba cuenta de las acciones que quería llevar a cabo y esto le llevó a sospechar que Bates era en cierta medida, conocedor de sus proyectos, o en todo caso, que sospechaba que había algún plan en acción. En presencia de Thomas Winter Catesby le preguntó que qué pensaba de la traición. Bates respondió que él creía que era un asunto peligroso, aunque no sabía lo que planeaban de verdad. Catesby le volvió a preguntar que qué pensaba que podría ser. Bates le respondió que él intuía que pretendían hacer algo con las Casa del Parlamento, porque él había sido enviado a alquilar un sótano debajo de este lugar.
Bates fue inducido a prestar el  juramento secreto, tras jurar se le explicó por completo la intención.

Francis Tresham:
 Tresham también se comprometió en la trama desde un principio. No era uno de las personas aquellas con las que se originó, pero se le reveló el plan cuando los principales conspiradores estaban faltos de dinero, para que pudiesen llevar a cabo su plan. Él se ofreció a contribuir con £ 2000 para el gran objetivo. Murió en la torre antes del juicio de sus compañeros.

Ambrosse  Rookwood:
Rookwood era un hombre de fortuna, y se implicó en la traición un poco tardíamente.
No fue uno de los inventores originales de la traición, pero fue un envuelto en ella por tener una buena relación con Catesby, que ejerció sobre él una influencia más que notable.

John Grant:
 Era residente en Conventry, y, como Tresham y Rookwood, no trabajo en la conspiración activamente, pero se unió a la misma tras dársele a conocer. John se hizo con varios caballos para escapar si la explosión hubiese tenido éxito.
Fue trasladado con los otros conspiradores en Staffordshire donde fue ejecutado.

Robert kei(y)es:
 Poco nos dan las fuentes de este individuo, sabemos que tenía un carácter difícil y que era muy inteligente. Era un defensor ferviente de la religión católica. Se unió al proyecto tarde y fue ejecutado junto a sus compañeros en Staffordshire.

Digby Everad:
 Este caballero era descendiente de una antigua familia que vivía en Rutlandshire. Su educación fue enteramente dirigida por los sacerdotes de la Iglesia de Roma, su padre murió cuando tenía once años de edad.
Fue presentado a la corte de Isabel en los primeros tiempos de su vida, y poco después de la adhesión del rey Jacobo I fue nombrado caballero por Su Majestad. Sir Everad se metió en el complot una vez que ya esbozados todos los planes cuando los conspiradores se encontraban faltos de dinero, les dio 1500 libras, o sea no participó activamente. Fue trasladado después del descubrimiento y fue ejecutado en Londres

Y por último mencionar a los tres jesuitas: Garnet, Gerard y Tesmond





















lunes, 7 de mayo de 2012

El arte


Me gustaría comenzar esta entrada con, lo que para mí es, la definición de arte. El arte es la expresión de un artista de una situación y momento determinado. El arte en mi definición englobaría: pintura, arquitectura, escultura, literatura, música.
A la pregunta que muchas veces se nos plantea: ¿El arte es de derechas?, ¿ha servido para oprimir? ¿O para liberar? ¿Está hecho por y para el gobierno (rey, presidente, tirano, emperador….)? o ¿es contrario al poder? La respuesta no es una respuesta corta, pero si sencilla. Si, la respuesta es si a todo. Para contestar es imprescindible apoyarnos en dos disciplinas hermanadas; la arqueología y la historia.
Recurriremos a la historia, y en sus inicios a la arqueología, para contestarnos sobre lo relativo al arte egipcio. Un arte hierático, frontal y siempre, absoluta y rotundamente siempre a favor del rey (ver entrada de la monarquía). Como ejemplo pondré la paleta de Narmer. En ella aparece representado el rey del Alto y el Bajo Egipto golpeando a un individuo (no entraré más en disquisiciones técnicas ni históricas porque no trata de eso la entrada. Ya la habrá). El rey de mayor tamaño y venciendo a un enemigo. De momento la respuesta es positiva a favor del poderoso.

En la siguiente etapa histórica nos abrimos al mundo heleno. El siglo V a.C. Pericles. ¿Digo algo más?, si, en efecto, hablo de la mayor colina que encima tiene el mayor conjunto edilicio creado por el hombre y en este caso el poderoso. La acrópolis. Ésta fue levantada por Pericles, por el poder, para conmemorar la victoria sobre los persas en las guerras médicas. De nuevo la pregunta vuelve a ser positiva a favor del poderoso.
Roma, época de Augusto, Marco Agripa decide mandar construir el Panteón. Impresionante edificio que se dedicó a los 12 dioses. Esta vez es una obra realizada con un fin religioso, cuando la religión la controlaba el poder.






Tras los ejemplos de la época romana. La balanza se decanta hacía el lado de la contestación de que el arte es un instrumento de poder. Así en el Medievo pasa lo mismo. El arte siempre está ligado al poder, y más durante la edad Media y la Moderna a la iglesia. Los ejemplo son la catedral de Nôtre Dame y La rendición de Breda de Don Diego de Velázquez. Aparte de mencionar las numerosas historias de Roma que se han escrito a favor de los emperadores, las estatuas de los mismos, la de Marco Aurelio, Augusto Primaporta, grandes palacios como el de Versalles de Luis XIV, la mezquita de Córdoba. Ejemplos infinitos.

Pero para no extenderme más diré que la división arte – estado se produce en un momento, no en concreto, es algo progresivo, tras la revolución Francesa. El romanticismo creo que es la época cultural que le da inicio.

Quien no es capaz de recordar obras como las de Larra; vuelva usted mañana, el pobrecito hablador, el duende satírico del día…así como las pinturas del ilustre zaragozano, Goya,  y sus fusilamientos del tres de Mayo (aunque Goya pintó a la familia real, como excepción). Posteriormente a medida que se avanza la contemporaneidad  no es de recibo deja atrás a la generación del 98 con Vallen Inclán a la cabeza. Y ya entrado el siglo XX como no recordar a Miguel Hernández que murió recitando poesía en las trincheras de la guerra civil en el bando republicano, contrario al poder sublevado, o Federico García Lorca, poeta fusilado por ser contrario al régimen, entre otras causas. Y como no, el ilustre malagueño Picasso cuando pintó el Guernica y dijo que el cuadro jamás volvería a España hasta que no hubiese una república, luego matizó y dijo democracia. Da igual.

En conclusión a medida que el hombre ha ido creciendo, ha ido reivindicando sus derechos y luchando por los mismos, el arte que es una expresión visceral humana, o encargada, pero siempre una expresión, ha estado del lado del no poderoso. El arte no se le debe juzgar porque los pobres lapicidas que hicieron la paleta de Narmer lo hicieron obligados. Sin embargo Picasso o Larra lo hicieron porque lo creyeron justo.
Hablando ya en términos de contemporaneidad, el estado y el poder ha intentado siempre tapar el arte. Llegando incluso al exilio del artista, o el bombardeo de los museos (recomiendo una película, la hora de los valientes de Gabino Diego) como en el caso de Franco y el museo de Prado…Mussolini no se caracterizaba por apreciar lo que hoy llamamos cultura…aunque tenía un escritor para sí.
En definitiva, para mí, el arte es un ente libre y justo, que hace lo que cree oportuno y cuando cree.

martes, 17 de abril de 2012

Hoy va de reyes


La institución monárquica.
Desde el principio de los tiempos siempre se ha hablado de un hombre que era superior a los demás. En las más remotas sociedad destacaba el guerrero que cumplía las funciones de líder militar, sabio. Esta institución ha recibido muchos nombres a lo largo de la historia: Wanax, emperador, faraón (mal llamado), nomarca, califas…hasta el uso generalizado de la palabra “rey” más o menos coincidente con la llegada de la Edad Media y con su correspondiente lugar geográfico.
A medida que pasaba el tiempo la institución se ha ido reblandeciendo de tal manera que la figura del monarca podíamos compararla con la insignia de un coche. Estar, está, pero si se la quitas no deja de ser el coche que compraste.
En la historia del próximo Oriente antiguo podemos tildar a sus personajes más relevantes como héroes o como jefes guerreros. Aunque cuando su civilización comienza a ser coetánea con la egipcia ya podemos nombrarlos reyes. En Egipto, podemos hablar de faraones, pero deberíamos hablar de reyes ya que la palabra faraón viene de phara en su traducción griega. La Grecia arcaica tuvo wanax y lawagetas para que posteriormente llegaran los legisladores y tiranos y luego los “primeros políticos”. Si analizamos la historia de Grecia, la monarquía es algo insignificante y poco duradera en el tiempo.
En la civilización romana es algo diferente: ¿Hubo reyes? Sí, claro, pero solo 3. El resto son inventados. Luego vino la república y posteriormente el imperio que todos conocemos. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente llegó la Edad Media con reyes como Witiza, Rodrigo, Carlomagno, Justiniano, Pedro I, Abd Al Rahman, Otón (I,II,III) y así una infinidad de nombres con la que podíamos tirarnos dos días escribiendo.
La institución monárquica ha pasado de tener gran importancia a ser una figura decorativa y definitoria. Quiero decir el rey u homólogo tenía en su poder las tres competencias básicas: judicial, legislativo y ejecutivo. Pero tuvo que llegar la revolución francesa para desmantelar el orden impuesto desde hacía ya un tiempo. Hoy día agradecemos a la revolución francesa y las americanas su labor para cambiar la mentalidad del pueblo y de los gobernantes ya que posteriormente a ésta podemos citar nombres de reyes “duros”: Luis XIV, Enrique VIII, Los reyes católicos…
Tras la revolución francesa la lista se reduce a una serie de nombres que pueden contarse con los dedos de una mano. Pero el problema venidero tras la revolución francesa no es otro que el ejercicio del gobierno por una persona fuerte, no es monarquía, es cuasi dictadura, Bismarck, Pedro I de Rusia, Napoleón y posteriormente Hitler, Franco Mussolini, Castro…
Hoy día, después de haber luchado tanto, la monarquía solo sirve para definir políticamente a un estado, por ejemplo; la república francesa o el reino de España, o de Inglaterra. Creo que las monarquías tuvieron sus momentos de esplendor y deberían dejar paso a que todos los estados se llamasen repúblicas para así no recaudar tantos impuesto para la casa real. Al fin y al cabo se gasta el dinero en estafar para conseguir más (caso Noós) o para matar elefantes en Botsuana.
 Bien es cierto que en España las experiencias republicanas no han tenido mucho efecto, la primera duró apenas un año y por su mandato pasaron hasta 5 presidentes, cada uno más diferente del anterior. Y la segunda duró algo más pero acabó en una guerra civil.

lunes, 9 de abril de 2012

¿Tan bárbaros eran los bárbaros?


A menudo, muchos curiosos, cuando leemos a los antiguos nos planteamos una serie de preguntillas que como buenos historiadores debemos contestarnos. Hoy una de las preguntas tiene mucho que ver con la subjetividad y el "pelotismo" a la forma de gobierno, en este caso Roma (imperio).

 ¿Tan salvajes eran las costumbres de los pueblos célticos, íberos y germanos en comparación a las romanas? Para contestar a la pregunta las fuentes principales, como no, son; César, la guerra de las Galias, Estrabón, Geografía, y Tácito con la Germania.
La contestación de la pregunta corresponde a la comparación de dichas culturas en el ámbito de las costumbres mediante el análisis de fuentes antiguas que son nuestro material más verídico. Pero que nos plantea un problema, que no es otro que la subjetividad. Es cierto que relatan lo que han visto con sus propios ojos, pero le han dado un toque subjetivo como buenos historiadores del imperio. Y ya no solo la subjetividad sino porqué las consideran salvajes; “…con la prosperidad del país les vino a los turdetanos la civilización y la organización política…” (Estrabón. III. 74) o civilizadas; “…hasta que la pacificaron los romanos…”  (Estrabón. III. 83).
Por esto la contestación, a priori, si puede realizarse, pero probablemente estemos equivocados. Para no caer en los estereotipos que nos han creado dichos autores recurrimos al método comparativo. Por ejemplo en el ámbito de las divinidades todos creían en algo y proporcionaban sacrificios; “…después de ofrecer libaciones…y que no está permitido hacer sacrificios…” (Estrabón. III. 38). “Su principal deidad…preside la guerra” (J. César. VI.XVII.72). “…reverencian a Mercurio sobre todos… sacrificarle hombres…”  (Tácito IX. 4). O en el mundo relacionado con el esoterismo y las prácticas rituales; “…sacrificios y examinan las entrañas sin separarlas del cuerpo…adivinan palpando. Hacen también predicciones por las entrañas…” (Estrabón. III. 84). “…cortan de algún frutal una varilla…ninguna obra humana…”  (Tácito. X. 5). “…Toda la nación de galos es supersticiosa en extremo…” (J. César. VI. XVI. 71)
En el aspecto relacionado con la fiereza que mostraban los soldados romanos en el campo de batalla, sabemos que era inigualable, pero la fiereza no es característica solo de los romanos “…celtíberos los más fieros de todos…” (Estrabón. III. 75), así como los preliminares de las batallas que bien cantan “…antes de entrar en batalla…cantan ciertos versos…” (Tácito. III. 2) o llevan a sus mujeres a las batallas a modo de arengas “…restaurado las mujeres batallas…con ponerle los pechos…” (Tácito. VIII. 4), o se pintan “…Pero generalmente todos los britanos se pintan de color verdinegro…” (J. César. V. XIV. 54)
El hecho de que hay una guerra es provocado por la intromisión de un agente externo que produjo un cambio en la vida y la mentalidad de éstas sociedades en su posterior romanización. Ese agente, en este caso es César, que intenta hacernos creer que el no movió la guerra contra los galos “…que no movió él la guerra a los galos, sino los galos a él…” (J. César .I. XLIV. 15). Cuando en realidad nuestra mentalidad indagadora nos ha hecho saber que César fue a la Galia a obtener el mérito militar necesario para ser cónsul y contrarrestar así la fuerza de Pompeyo, que ya lo había obtenido.
En el ámbito de la gastronomía, con un lenguaje altanero, recalcan las pobres cosas que éstas sociedades comen y beben y cómo lo hacen; “…usan mantequilla en vez de aceite. Comen sentados en bancos construidos contra un muro y se sientan en orden a la edad y rango…” (Estrabón. III. 86.) “…se sientan a comer cada uno en su asiento y mesa aparte…”  (Tácito XXII. 10.) “… se reduce a leche, queso y carne…” (J. César VI. XXII. 73), así como en la recepción de los forasteros donde los autores coinciden en lo buenos anfitriones que eran; “...no tienen por lícito el violar a los forasteros…”  (J .César VI. XXIII. 73) “…tienen por cosa inhumana negar su casa…manjares que mejor pueda aparejar…” (Tácito. XXI.10).
Una de las grandes diferencias, pero que bajo ningún concepto es motivo para considerar a una civilización salvaje, es la elección de los jefes militares en función del valor; “…eligen sus reyes…pero sus capitanes por el valor…” (Tácito. VII. 4) así que incluso a veces cuando mueren los jefes, es una deshonra para los supervivientes haber sobrevivido ellos y el no jefe. Deshonra también es el volver sin el escudo; “…el mayor delito y flaqueza para ellos es dejar el escudo…” (Tácito. VI. 3) cosa que para los romanos no había algo más meritorio que morir luchando, incluso en inferioridad numérica.
El trato que recibe la mujer podía ser también un síntoma de incivilización, pero realmente la mujer romana tenía un papel menos importante, incluso a veces ni siquiera criaba a su hijo, los casos de los coellactanei, mientras que para las mujeres de estas sociedades el no hacerlo era un insulto. Además las mujeres incluso a veces participaban en las guerras, y se encargaban de trabajar y de la casa; “…los otros oficios de la casa hacen la mujer…” (Tácito. XXV. 11)
Así como el tema del matrimonio citado por todos los autores; “…Los maridos entregan dotes…”“…guardan estrechamente el matrimonio…se debe alabar en sus costumbres…” (Estrabón. III. 111. cfr  Tácito. XVIII.8)
Pero hay tres cuestiones importantes que pueden dar un vuelco a la situación, como es el tema de la agricultura. Estos pueblos, según César, no practicaban agricultura; “…no se dedican a la agricultura…” (J. César. VI. XXII. 73) sino que vivían de otros alimentos, o como en el caso de la península practicaban caza en abundancia“…crían especialmente con este propósito hurones…” (Estrabón. III. 57).
Sin duda la no práctica de la agricultura nos proporciona una idea del poco grado de civilización que tenían, porque la agricultura, junto con la escritura y la domesticación, es el paso de la prehistoria a la historia. Otro dato revelador es cuando mencionan la sociedad porque coinciden en que ésta estaba dividida; “…son dos estados de personas…”  (J. César. VI. XIII.70). Estas sociedades no usan esclavos; “…no se sirven de esclavos…”  (Tácito. XXV. 11). Entonces la pregunta se revierte en este punto; ¿cuál de ambas era más salvaje? Porque todos sabemos que la base económica de Roma era la mano de obra esclava.
Pero antes de contestar hacer saber el penúltimo dato relevante, el relacionado con la elección de sus jefes militares. En muchas ocasiones, conocido por todos, algún romano ilustre se ha erigido dictador como Sila (con apoyo de los magistrados), o emperador como Augusto.
Pero, ¿y estos hechos no son salvajes? Sí, lo son. Sila una vez en el poder llevó a cabo las, conocidas, proscripciones silanas… Mientras que en la Galia los druidas, el homólogo al magistrado romano, eran elegidos, en primera instancia por votación, y en segunda mediante un método ancestral; “…a todos los druidas preside uno con máxima autoridad. Muerto…votos de los druidas…”  (J. César VI. XIII. 71).
 El tema de la escritura es importante y revelador para la contestación de la pregunta. Ninguna de las sociedades usaba la escritura, bien porque no la conocían, bien porque no era uniforme; “…utilizan escritura, cuyos caracteres no son uniformes, como tampoco es una lengua…” (Estrabón. III. 42) o bien porque no la utilizaban; “...no tienen por lícito escribir…” (J .César. VI. XIV. 71).

En este sentido me gustaría romper una lanza a favor de Roma. Roma tampoco es que fuese la incivilización por antomasia pero he pretendido enfocar el trabajo de tal manera cómo si estos pueblos nunca hubiesen cometido un error. Tal y como hacían los autores, resaltar las costumbres salvajes y ensalzar el proceso de romanizador. Podría decirse que he ejercido de abogado del diablo oscureciendo las costumbres romanas y exaltando las de éstos pueblos
Expuestas ya las premisas creo que la contestación a la pregunta es negativa. No, no son tan salvajes, ni mucho menos, es más, incluso en algunos aspectos son más civilizados, como por ejemplo en el trato a los extranjeros, las votaciones para la elección de los representantes o bien como por ejemplo en el apartado de las divisiones sociales. No estoy queriendo decir que una sociedad estratificada sea civilizada, pero hay que entenderlo el contexto de la antigüedad. Por ejemplo, Atenas, la primera democracia, si, pero con esclavos y con un espíritu de superioridad frente al resto de poblaciones que no merece el galardón de “civilización muy civilizada”. Pero realmente lo que me gustaría matizar es que todas las sociedades, la antigüedad en general, eran salvajes y civilizadas al mismo tiempo y cada una en su contexto y en sus ámbitos.
Sin embargo en otros ámbitos si son muy atrasados sobre todo lo relacionado con la escritura, como decíamos más arriba. Gracias a los romanos y sus escritos conocemos las costumbres de estos pueblos y podemos realizar este tipo de trabajos.
Por tanto, como síntesis, la frase “la historia la escriben los vencedores”, tiene absolutamente toda la razón. Con el uso de la dialéctica César, Estrabón y Tácito han sabido transportarnos a un mundo donde lo romano es lo “bueno” y el resto es de bárbaros, como hicieron sus antecesores los griegos pero en las letras de Heródoto.
Creo por tanto que las críticas y los insultos de salvajes y demás tienen un carácter demagógico y propagandístico de romanización, y de legitimar las campañas militares que allí se realizaron, como en este caso es la campaña de César que cimenta su necesidad de obtener éxitos militares en que los galos fueron los que propiciaron la lucha, ¿y los germanos también propiciaron la ocupación? ¿y los pueblos de la península ibérica?
 El único factor de civilización o no que se puede observar, objetivamente, es en el ámbito de la escritura, donde unos no escriben porque prefieren explotar su memoria (J. César VI. XIV. 71). Cosa que nos recuerda mucho a las conversaciones platónicas acerca de la escritura en los diálogos de Fedro y Sócrates (Platón, Fedro, 274c-277)
Definitivamente, por si no ha quedado claro, la contestación es negativa, no son tan diferentes como nos las quieren presentar. Gracias a la evolución hemos ido aprendiendo y hemos ido adquiriendo una conciencia más crítica y objetiva y sabemos comparar y ver dónde está la exageración, la expresión patriótica. Y ver dónde está la parte que pretenden ocultarnos.

La subjetividad es un aspecto muy recurrente en toda la historia; ¿cómo voy a criticar al que me da de comer?¿cómo voy a desprestigiar la labor del que me paga? El periodismo actual, en mi opinión es igual. Solo hay que sentarse a ver la sexta, o intereconomía, leer el pais y luego leer el mundo o la razón....Si queremos hacer historia o periodismo, hay que dejar a un lado las ideas políticas y ceñirnos a lo que hay, no a lo que creemos. 

jueves, 29 de marzo de 2012

Hola compañeros. Como sabéis hoy es día de huelga general y con ello disputas. Unos queman contenedores, otros revientan papeleras y escaparates...Otros trabajan, otros hacen que trabajan... El caso es que bajo mi punto de vista la huelga debería ser secundada por todo el mundo. Porque es una huelga que afecta a todos los sectores y a todo tipo de trabajadores (autónomos o asalariados)

Bien es cierto que los autónomos tienen más que perder que los asalariados, pero según se mire y según a que empresa pertenezca. Porque bien te quitan 100 euros, bien te despiden al día siguiente. Es una lotería.
Los piquetes informativos no son la reencarnación del diablo en la tierra, son gente que, pacíficamente, intentan convencerte de que si no perteneces a los servicios mínimos puedes estar perjudicando a otros compañeros. Nunca su función será apedrear camiones o poner silicona en las cerraduras. Esa gente deslegitima la palabra piquete, y con su consecuente derecho laboral a ejercer la huelga o no.

A priori, Fátima Báñez a dicho que nanai de la China, vamos que no va a negociar el cuerpo fundamental de la reforma, pero que otros apartados sí. ¿La solución? otra huelga general indefinida y con apoyo de todos los sectores. Pero claro eso es una utopía en estos tiempos de caos y miedos. Recuerdo que mi abuelo trabajaba en Durán (una empresa de soldaduras y demás) y cuando había huelga, HABÍA HUELGA. Es decir nadie trabajaba. Claro eran otros tiempos y había mucho trabajo. Otra de las soluciones es despolitizar los sindicatos, pero claro....Con PSOE "hacer huelga no es una cosa tan sencilla", ahora con el PP " si no hay solución seguiremos en la calle.:." No son palabras textuales pero es lo que han venido a decir.

La historia nos ha enseñado muchas cosas, la principal es que jamás hay que rendirse porque le perseverancia al final trae recompensas, y eso es lo que espera ansiadamente nuestra generación y posteriores.

En esta tarde fría
mi alma vendería
solamente para verte
en perpetua alegría
Un abrazo.